La justicia no llega para víctima de sicariato en Casa Grande

Familiares de Angela aún esperan justicia
Por: Fabrizio Barrenechea Pinillos.

Hace dos años, mientras muchos nos preparábamos para la llegada de la Navidad, sucedió en Casa Grande un hecho que marcó a una familia. Angela Aniceto fue brutalmente asesinada sin que el caso jamás fuese resuelto. Su familia pide justicia.

El bullicio habitual de las noches de diciembre, unos golpes en la puerta, cuatro ruidos fuertes, muchos gritos y el cuerpo del ser que más amaba cayendo casi sin vida; esta es la escena que recuerda con lágrimas en los ojos Alexandra Alcalde Aniceto, una joven que hace 2 años perdió la confianza en las autoridades, precisamente cuando atravesó lo que ella describe como el peor momento de su vida. Sin embargo, esta amarga experiencia también le mostró la solidaridad de la gente y la impulsó a ser parte de la gran masa que diariamente exige, con carteles en mano, justicia y mano dura para los delincuentes.

Casa Grande, año 2013 era azotada por una ola de violencia como jamás se había visto en su historia reciente. Y es que el pujante distrito azucarero solo tiene 17 años de creación política y las estadísticas policiales de solo ese año ya registraban al menos 10 asesinatos, todos ellos a manos de sicarios, quienes se especula venían del lejano Paiján a cobrar vidas de personas inmersas en actos delictivos.

En esa guerra por obtener el poder de la venta de droga en Casa Grande sucedió un hecho que marcó para siempre a una familia. El asesinato de Angela Aniceto Vizconde de 35 años de edad, quien su familia asegura, nada tuvo que ver en esta infernal pelea por el control de la criminalidad entre dos bandas delictivas más conocidas por sus alías que por sus nombres. Nos referimos al 'Loco Toño' y 'Cojo Mame'.

La noche del 20 de diciembre todo transcurría de manera normal para la vida de Angela. Había terminado de acomodar algunos productos de belleza para la venta diaria, lo cual en los últimos días traía bastantes réditos. De repente escuchó que golpeaban a la puerta y acudió a atender. Esa fue su última acción. 

Lo que vino después es conocido. Un sicario, aparentemente adolescente, le disparó 4  balazos; uno le impactó en el rostro y los otros tres en el cuerpo cayendo de inmediato en la sala de su humilde vivienda. Una bala perdida también alcanzó en el brazo a una de sus hijas gemelas (5 años), pero horas después se confirmó que estaba fuera de peligro. 

Alexandra Alcalde Aniceto
"NO TE MUERAS, MADRE"

Los siguientes minutos fueron de desesperación y pánico. Alexandra Alcalde Aniceto, hija de Angela, vio cómo su madre yacía tendida en el piso de su casa.

"Yo tenía 16 años, miraba a mi mamá y le pedía que no se muera. Que no me deje, que  estaba pequeña y tenía que cuidarme", recuerda Alexandra. Segundos después, Angela movía la cabeza en señal que no la iba a dejar y entre lágrimas prometió quedarse para cuidarla.

"Vi a mi mamá muy mal. Le pedí perdón, le pedí que me perdonara por no ser una buena hija", relata. Minutos después del incidente, Angela Aniceto no soportó las heridas y en el hospital de EsSalud de Casa Grande, los médicos certificaron su deceso cerca de las 9:00 de la noche de aquel 20 de diciembre, a escasos 4 días para la navidad. La familia quedó destrozada.

CERO CON LA POLICÍA
La vida para Alexandra no volvió a ser la misma desde aquel día. Su grado de desconfianza por las instituciones que tutelan nuestra seguridad es extremo. 

"Yo fui a la comisaria de Casa Grande para que la policía actúe y atrape a los sicarios. El efectivo no me hizo caso. Me dijo que vaya a mi casa, mientras se reía de mí. Cerca de las 9:30 de la noche, una hora después, llegaron para hacer la inspección; yo estaba indignada", recuerda. 

Tras este triste episodio, Alexandra fue a la iglesia a buscar refugio en el padre, éste conversó con ella y fue una guía espiritual para sobrellevar el difícil momento y asumir las responsabilidades que vendrían luego. 

SIN ANTECEDENTES 

Lo que poco se ha puesto en evidencia en la investigación policial sobre este caso es que Angela Aniceto no tenía antecedentes por venta de droga y menos había participado en una de las bandas delictivas que mantenían en zozobra a la población. Su aporte a la familia se sustentaba en el constante esfuerzo por vender hamburguesas en la principal avenida del distrito, vender productos de belleza y hasta polladas, a las cuales convocaba para llevar el pan a su casa, puesto que era padre y madre para sus tres hijas. 

"Yo la veía mil oficios a mi mamá, hacia hasta de gasfitera", recuerda con una carcajada Alexandra quien se sienta en el sillón junto a sus abuelos que también lloran la partida de su hija. 

Al poco tiempo de ocurrido los hechos, la primogénita de Angela ya no era la misma. Sobre sus hombros de apenas 16 años, cayó la responsabilidad de velar por la seguridad de sus hermanitas gemelas quienes preguntaban a cada instante por su mamá. 

"Yo me acordaba y lloraba. Era un martirio todo porque nadie me daba una explicación  razonable de lo sucedido. Insinuaron que mi madre vendía droga cuando eso era falso;  nunca sucedió nada parecido en mi casa", relata con indignación. 

El tiempo transcurrió y Alexandra se convencía de que la justicia no iba a llegar para su familia, desde entonces, decidida iba a protestar contra la policía por su falta de colaboración y apoyo para encontrar a los responsables del hecho. La justicia tarda y a veces no llega.

LA MANO AMIGA

Sin embargo, durante los días que sucedieron a los hechos, la familia de Angela también pudo conocer sobre la solidaridad de la gente. “Durante el sepelio vi a personas desconocidas con carteles que exigían justicia, muchos llegaron para ayudarnos porque nosotros no tenemos recursos económicos, me di cuenta que ellos también nos acompañaban en el dolor e  impotencia”, enfatiza Alexandra.

Esteban Aniceto Florián y Aurora Vizconde Alcalde
SIN RESPUESTAS

En la indagación sobre lo sucedido, el representante de la fiscalía reporta que el 23 de octubre del año 2014, es decir 10 meses después que se abriera una investigación al  respecto, se decidió archivar el caso por falta de elementos de convicción.

Esteban Aniceto Florián asegura que llegó un papel de la fiscalía y lo dejaron por ahí. Por falta de entendimiento, decidieron aceptar el fallo fiscal y evitar hacer algo al respecto, ya que no tenían más fe en la policía, ni en la fiscalía. 

"Yo, la verdad que solo confío en la justicia divina. Espero que la persona que jaló el gatillo contra mi hija pague lo que ha hecho, aquí o en otro lado", acotó. 

Familiares de Angela
Han pasado dos años desde aquel día y en palabras de Aurora Vizconde Alcalde, madre de Angela, la casa no es la misma. "Lo lógico es que mi hija me haya llevado al parque santo y no yo a ella; me siento muy mal por este hecho que ha sumido a mi familia en la más profunda tristeza", describe entre sollozos. Su rostro triste aún no asimila la pronta partida de su hija y alberga la esperanza que en algún momento se limpie el nombre de Angela quien fue tildada desde vendedora de droga hasta narcotraficante.

Por estos días, Alexandra se alista a realizar un viaje al extranjero para alumbrar a su primogénito y el que sería nieto de Angela. "No lo llegará a conocer, pero estoy segura que desde el cielo me está cuidando y vigilando que todos mis pasos sean los correctos".

Fuentes policiales admiten que el 42% de los asesinatos asociados a un hecho delictivo, es decir 4 de cada 10, no llegan a esclarecerse en todo el país.

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